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Tecno paradojas: Lea este post antes de criticarlo

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Tecno paradojas: Lea este post antes de criticarlo

“La siguiente revolución creativa ya ha dado comienzo, y lo ha hecho en la telefonía móvil” ha dicho Ajaz Ahmed, fundador de AKQA, la mayor agencia digital independiente del mundo. Hemos pasado a vivir en un mundo portátil, en donde debemos aprender a redactar memes en un smartphone o editar videos en una tableta. Hoy gracias a la capacidad móvil, digital y virtual podemos compartir nuestras ideas en formatos multimedia en la vorágine de las redes sociales y convertirnos en tendencia mundial, en menos de una semana, tal como ha sucedido con #BTSoutcast, un relato escrito en inglés por una army de solo quince años, que ha llegado ha ser traducida a varios idiomas en menos de siete días este 2018. El smartphone es la nueva caja boba de los setenta, pero se presenta como una tecnología inteligente por su capacidad para conectarnos a los otros. Esa es la primera clave de este artículo.

Christian Schloe- artista austriaco dedicado al arte digital, la pintura, la ilustración y la fotografía.

Ahmed y las fans del pop coreano no son los únicos que se ha dado cuenta de esta revolución móvil y todas sus posibilidades en el mundo de la creación de contenidos, cronistas como Juan Pablo Meneses con su proyecto de Periodismo Portátil ya lo anunciaban desde el 2009 a través de la Escuela Móvil de Periodismo Portátil, cuya idea era no tener alumnos permanentes ni contar con un espacio físico estático para dar las clases. Su fundador tenía claro que su vida no iba a pasar en una oficina en Buenos Aires, ni en su natal Santiago, sino en las ciudades a donde llegaría con su portátil en busca de historias que reportear y luego narrar. Un periodista freelance para un mundo en donde las redacciones casi no tienen una planta fija de redactores. Juan Pablo lo vio al igual que muchos de nosotros, pero su mérito fue anunciarlo y sobre todo vivir fiel al precepto de viajar para contarlo todo. ¡Y y vaya que ha recorrido el mundo! Este cronista chileno ha viajado desde Nairobi hasta Silicon Valley, pasando por Las Vegas, São Paulo y una larga lista de ciudades a las que se le suma hoy Nueva York, desde donde escribe su nuevo libro sobre una religión para variar, portatil. Como decía Ryan Bingham, el protagonista de la película Up in the Air: Moving is living. Y ahora con el cloud computing y los dispositivos móviles es cada vez más fácil viajar ligero de equipaje. Lo importante es moverse. Eso lo tiene claro Start-Up Chile, una incubadora de emprendimientos de base tecnológica, que lo ha fichado a Juan Pablo para financiarle un proyecto que en palabras de su autor es una suerte de Tinder del periodismo, capaz de hacer match entre medios de comunicación del mundo y comunicadores free lance. Así que atentos a este proyecto que puede tener un impacto no solo en el periodismo sino en otras carreras que pueden adaptar el modelo portatil.

En la revolución móvil no todos son flores. También tiene su lado oscuro. Salta a la vista al ver a miles de jóvenes caminar con su celular doblando las siete vértebras que componen la columna cervical. Parecen zombis agachados rumbo al cadalso como lo ha retratado Moby en Are you lost in the world like me? Cada vez más desconectados de los otros tal como retratan Guillermo Francella en Conexión real. Esa es la segunda clave de este artículo. Lo smart no es consumir solo información y menos reducir la vida al egocentrismo y narcisismo de las redes. Ya lo decían los griegos hace muchos años cuando definieron la palabra idiotés, para referirse a la persona que se preocupaban sólo de sí mismo sin darle importancia a los asuntos públicos. Para los griegos solo los cortos de entendimiento eran incapaces de darse cuenta que no participar de la vida pública terminaba afectando la vida privada. Hoy lo que ocurre en el país a raíz del indulto a Fujimori es clave para que los ciudadanos se informen y tomen una posición que nunca debe ser la indiferencia.

Otra de las críticas contra el internet tiene que ver con el acortamiento de los tiempos de atención y concentración de las nuevas generaciones.  Nicholas Carr los llama superficiales a los protagonistas de esta generación en su libro más polémico, Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? En este texto el autor sostiene que se acabó la cultura del libro y los periodos largos de atención concentración que demanda la era escribal, para dar pase a una era de distraídos. Para nosotros Carr comete un error al meter a toda una generación en el mismo saco. Queda claro que no todos son zombis sin capacidad para atender y concentrarse en los temas de su interés. Al igual que el propio Carr se puede llegar a ser lo que nosotros llamamos “anfibios”. Es decir, aquellos que puedan disfrutar de lo mejor de la escribalidad y la electronalidad. La tecnología no es cancelatoria. De lo contrario el cine habría matado al teatro o la televisión habría matado al cine. Ninguna de esos escenarios ha ocurrido. Se puede disfrutar de las ventajas de la revolución móvil y también guardar el celular para disfrutar de una conversación, una película o un libro. Lo importante es que la escuela enseñe a los estudiantes a ser ciudadanos digitales responsables. Eso pasa por convertir al teléfono y otros dispositivos móviles en aliados. En el mundo empresarial se ha instaurado una nueva tendencia llamada “Trae tu propio dispositivo” cuyas siglas en inglés son BYOD (Bring your own device). Eso implica que la escuela debe promover el uso de los dispositivos móviles para enseñarles a buscar información en fuentes confiables tales como Google Académico o bases de datos como ProQuestEBSCO. Asimismo se debe enseñar a compartir información para crear comunidades de aprendizaje virtuales y sobre todo se debe promover el pensamiento crítico. Esta última competencia es la clave final de este artículo y la razón de su titular. Sin la lectura en su sentido más amplio no podemos analizar la información, contrastarla y formarnos una opinión.

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Siempre me he visto como un fondista. Un corredor de trechos largos cuya habilidad no es precisamente la velocidad. Como dice Neruda, soy "ocurrente años después". La ventaja es que tengo claro hacia dónde voy: escribir crónicas y reportajes en revistas y suplementos. He publicado en la revista Somos y la sección La Contra; en el suplemento Vamos de El Comercio de Lima; en el suplemento Ellos & Ellas de Caretas; en la revista Festín de Cosas Perú; en Rolling Stone y Gatopardo de Colombia; en Maxim de España y México; en la revista Qué Pasa; IN de LAN; el suplemento de los Sábados del diario El Mercurio y el suplemento de los domingos de La Tercera de Chile. El 2004 la editorial Debate de Colombia seleccionó un trabajo mío titulado "El milagro del submarino Pacocha" para formar parte del libro "Las mejores crónicas de Gatopardo". El 2006 ayudé a fundar, junto a Juan Manuel Robles, Sandro Mairata y Ernesto Barraza, la revista de crónicas y estilo de vida Helio. En cada uno de estos trabajos he sido feliz y documentado, Hoy trabajo como docente del área de Humanidades de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

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