Tecno paradojas: Hola, soy un robot

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Por: Daniel Flores Bueno

A fines de los noventa escribí un relato titulado Rubiecita que publiqué en una columna que aparecía en la última página de un suplemento de Internet El Navegante. Rubiecita trataba de un amor entre un solitario oficinista y un chatbot. ¿Qué es un chatbot? Un software de inteligencia artificial que hace posible emular la conversación de un humano en un chat, solo que detrás de la máquina no hay ni una rubiecita ni nada que se le parezca, sino un programa informático que tiene la posibilidad de aprender de nuestros gustos y preferencias y así responder las preguntas de una persona con un lenguaje natural y estructurado, llegando a confundir a un usuario distraido. La historia terminaba cuando el oficinista descubría la verdad y vagaba por las calles confundido por saber si lo que había sentido era amor o ilusión. ¿Es la ilusión la forma más superficial del amor?

La posibilidad de establecer amor entre humanos y máquinas es un viejo tópico de la ciencia ficción. En el cine basta citar a Blade Runner y Blade Runner 2049, Ex Machina de Alex Garland o Her de Spike Jonze con Joaquín Phoenix en el protagónico. Sin embargo, si debo hablar de un relato que me  paralizó el corazón hasta el asombro ese es el capítulo titulado Be right back o Vuelvo enseguida de Black Mirror. Es el capítulo uno de la segunda temporada escrito por Charly Brooker y dirigido por Owen Harris. La historia cuenta con la música de los Bee Gees de fondo y narra cómo Ash y Martha, una pareja de enamorados viaja al campo para establecerse en una pequeña casita. Sin embargo, su felicidad se ve interrumpida tras un accidente fatal que sufre Ash. Sin ánimo de spoilear solo diré que tras la muerte de este personaje Martha queda desolada. Es entonces que el capítulo da un vuelco de 180 grados cuando una amiga de Martha le hace saber de un aplicativo que puede descargarse de la nube y que gracias a tomar toda la información registrada por su novio en las redes sociales  puede con ayuda de la inteligencia artificial crear un alter ego de Ash en modo chatbot, con el que Martha puede volver a hablar como si Ash nunca hubiera fallecido. Recuerdo haber visto este capítulo con los ojos abiertos como si fueran platos.  Siri de Apple y Cortana de Microsoft son un chancay al costado de este aplicativo, pues hoy con las justas estas asistentes digitales personales nos ayudan a llamar a un contacto sin marcar sus números, agendar reuniones, buscar información  en Internet o darte información meteorológica. Pero de aquí a treinta años vaya que veremos cambios como los anunciados en este capítulo.

Más allá de estas posibilidades, lo cierto es que el Chatbot llegó para quedarse. Hoy lo utilizan algunas empresas como asistentes digitales que puede responder preguntas frecuentes. Por ejemplo el Banco de Crédito del Perú implementó Arturito BCP un chat cognitivo para Facebook Messenger capaz de informar sobre cuentas y tarjetas. Pero no solo las empresas y el marketing se lo han tomado en serio. El mundo de la educación también ha apuntado su mirada a los chatbot. Uno de los principales interesados es nada menos que Bill Gates, quien espera desarrollar el potencial de esta tecnología de inteligencia artificial aplicada a la educación. Para el autor de Camino al futuro los chatbot pueden responder preguntas de los estudiantes y de esa forma estimular su curiosidad. Si usted pregunta si esto es posible, la respuesta hoy 15 de enero es sí. Basta descargarse el aplicativo Duolingo para aprender inglés a través del sistema de gamificación y encontrar que una de sus nuevas opciones es la de chatear en inglés con varios chatbot. La misión de estos es ayudarlo a poner en práctica su competencia  conversacional. Puedo dar fe de esto porque lo he probado y funciona. Está claro que todavía no alcanza el nivel de complejidad de un humano, pero ayuda mucho en el aprendizaje de un idioma.

De otro lado la universidad de Leeds Becket implementó un chatbot en Facebook Messenger, para ayudar a los postulantes a aclarar sus dudas sobre la carrera que piensan estudiar. Otro antecedente interesante es el de la Universidad Tecnológica de Georgia, que desarrolló un chatbot al que bautizó como la profesora Jill Watson. Según la página web de Mediatelecom de México este servicio llegó a recibir consultas de los alumnos a lo largo de cinco meses sin que se percataran de su verdadera naturaleza informática. Otra institución educativa a nivel nacional que ya está trabajando proyectos con chatbot es la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. A fines del 2017 el  área de tecnología  realizó un desafío dirigido a toda la comunidad académica, para que propusieran ideas sobre el uso de chatbot que piensan implementar con la tecnología Watson de IBM. Averiguando un poco encontré que este sistema informático lleva este nombre en honor al fundador y primer presidente de IBM y se hizo mundialmente famoso cuando ganó un programa de televisión estadounidense llamado Jeopardy! Es gracias a esta tecnología que los asistentes virtuales a través de chatbot son una realidad antes que una ficción. La gran pregunta que algunos se hacen es si el chatbot pondrá en riesgo el trabajo de los profesores. Creo que todas las actividades rutinarias y menos calificadas serán las más proclives de sufrir reemplazos. La buena educación gracias a dios está a salvo porque se sostiene sobre competencias que las máquinas no pueden emular: Pensamiento crítico, inteligencia emocional, habilidades sociales y creatividad. Al igual que el amor la inteligencia artificial nos ilusionará y a diferencia del verdadero amor solo nos ilusionará.

Daniel Flores

Siempre me he visto como un fondista. Un corredor de trechos largos cuya habilidad no es precisamente la velocidad. Como dice Neruda, soy "ocurrente años después". La ventaja es que tengo claro hacia donde voy: escribir crónicas y reportajes en revistas y suplementos. He publicado en la revista Somos y la sección La Contra y en el suplemento Vamos de El Comercio de Lima, en el suplemento Ellos & Ellas de Caretas, en la revista Festín de Cosas Perú, en Rolling Stone y Gatopardo de Colombia; en Maxim de España y México; en la revista Qué Pasa, IN de LAN, el suplemento de los Sábados del diario El Mercurio y el suplemento de los domingos de La Tercera de Chile. El 2004 la editorial Debate de Colombia seleccionó un trabajo mío titulado "El milagro del submarino Pacocha", para formar parte del libro "Las mejores crónicas de Gatopardo". El 2006 ayude a fundar junto a Juan Manuel Robles, Sandro Mairata y Ernesto Barraza la revista de crónicas y estilo de vida, Helio. En cada uno de estos trabajos he sido feliz y documentado, Hoy trabajo como docente del área de Humanidades de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.