imagen central NP 18.08.2021

Neyber, el sanmarquino que viaja en moto más dos horas para enseñar a niños de su comunidad en Amazonas

Neyber Terrones Díaz observa el cráter de los gallitos de las rocas y les cuenta a sus estudiantes que a su edad él todavía podía verlos gorjear y bailar con frecuencia. Le gustaría mostrarles videos para motivarlos a proteger esta ave emblemática del Perú, pero en Santo Tomás no hay internet. El mensaje, sin embargo, ha calado tanto en este caserío del distrito de Jamalca, provincia de Utcubamba, en Amazonas, que junto con ellos ha creado La Unión.

¿Qué es La Unión? Esta historia inicia cuando Neyber, debido a la pandemia, regresa a Santo Tomás, el lugar donde nació. “Vine a mi pueblo y quise ayudar a mis amigos y vecinos básicamente con las matemáticas”, explica el estudiante del séptimo ciclo de la carrera de Administración en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y ganador de la Beca de Continuidad de Estudios del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación.

“Varios me pedían apoyo para sus tareas y no me alcanzaba el tiempo para enseñarles de uno en uno. Nos organizamos. Todos quedamos a una hora los sábados y los domingos”, detalla el joven universitario de 22 años, por lo que debe desplazarse en moto los fines de semana a Santo Tomás, viaje que comprende más de dos horas, entre ida y vuelta. Son unos 12 escolares de primaria y secundaria afectados por la pandemia que han encontrado en Neyber su esperanza para seguir aprendiendo.

Neyber detalla las dificultades de los estudiantes de Santo Tomás: “Los profesores les dejan las fichas, pero no les dan una explicación. Les dejan preguntas para investigar, pero no tienen internet, no tienen libros, no hay biblioteca, la escuela está cerrada, ¿qué hacen entonces? Para ellos es muy complicado”.

Neyber debe asistir virtualmente a sus clases en San Marcos de lunes a viernes, por lo que vive en Jamalca, a una hora y quince minutos de San Tomás, viajando en moto. Así puede acceder al único lugar con internet en el distrito: el wifi del auditorio de la Municipalidad. Allí cerca ha alquilado un cuarto, gracias la subvención que recibe por ser becario del Pronabec.

 “No hay señal de internet en Santo Tomás, para que entre una llamada telefónica tienes que subir a una loma. Me gustaría mucho que se instale una antena de telecomunicaciones en mi comunidad. El internet nos hace mucha falta”, apunta Neyber, quien viaja en moto todos los fines de semana para reunirse con sus estudiantes de Santo Tomás.

La moto la compró con la ayuda de familiares y también con parte de la beca. Allí mismo sujeta la pizarra blanca y frente a él, al aire libre, los niños y adolescentes sentados en carpetas lo escuchan atentamente. “Lo que más me llena de orgullo es cuando comparo un antes y un después. Les hago preguntas de la clase anterior y ya lo saben, están practicando, veo que sí están avanzando”, dice Neyber.

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La noticia de las clases del joven universitario de San Marcos ha hecho eco en otros caseríos del distrito y ya le han solicitado también su presencia. Neyber se está organizando para ver la forma de llegar también a ellos, porque desea que todos los niños aprendan.

La Unión de Santo Tomás

Las clases de Neyber en Santo Tomás, de unos 200 habitantes, iniciaron en abril de 2020. “Lo hacemos al aire libre para protegernos del virus. Allí les hablo a los estudiantes de cómo se organizan en otros lugares del mundo para cuidar el medioambiente, como son las calles limpias, sin basura y cómo todo se ve bien bonito”.

Son 18 ciudadanos de Santo Tomás –junto con Neyber y sus estudiantes– que hace tres meses crearon La Unión. Se trata de un sector del caserío donde “a pura faena” han hecho calles ordenadas, han puesto tachos de basura en cada esquina y han iniciado un proyecto ambiental y turístico para proteger al gallito de las rocas.

“Antes los gallitos bailaban en la mañana y en la tarde. Los veíamos en los libros como el ave nacional ¡y los teníamos aquí cerca!, pero con el pasar del tiempo han talado los bosques, ahora ya no se les ve tanto, y eso nos preocupa, los queremos proteger. Queremos hacer un cambio pequeño primero, por eso empezamos con el sector La Unión”, asegura el joven sanmarquino.

“Con lo que el Estado me da yo retribuyo a mi comunidad”, enfatiza Neyber, quien espera que muchos más jóvenes en todo el Perú apoyen la educación de los escolares. También añora, algún día, colocar un video para sus estudiantes en Santo Tomás. “Yo digo que sí es posible, solo falta una antena. Para el desarrollo de un pueblo se necesita internet”, sentencia mientras sube a la moto de regreso a su habitación con la esperanza de que en un futuro no muy lejano los niños de su comunidad logren sus sueños.

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