La división del trabajo es por excelencia la manera más común y presuntamente eficiente de trabajar, este principio fue establecido  por Frederic Winslow Taylor, junto a otros 13 principios como la unidad de mando, la unidad de dirección, centralización, cadenas escalares, subordinación de intereses individuales, entre otros… donde siempre se destaca la autoridad, jerarquía y la dependencia departamental o de jefatura, según la naturaleza de la empresa. Estas primeras nociones en administración a partir de la necesidad de la formación de empresas de capital y el gran auge respecto al crecimiento de su producción en continentes como Europa y América del Norte, fueron madurando con el paso del tiempo y de los diferentes contextos desarrollados siempre bajo esta relación bilateral del jefe-gerente-director para con sus colaboradores.

Sin embargo, ¿Es acaso el establecimiento jerarquías departamentales basadas en la  subordinación la única manera eficaz de crecimiento económico para las empresas?

Nadie pone en cuestionamiento el hecho de que funcione, lo ha hecho desde los inicios de la industria del trabajo, y existen incluso hallazgos históricos que posibilitaron un idóneo entorno de trabajo para el desarrollo oportuno de las actividades de los colaboradores como la jornada laboral de 8 horas. Pero, ¿Qué tan productiva puede volverse una industria interconectada bajo un método de este tipo? ¿Existen otras metodologías probadas que puedan incrementar el dinamismo laboral y por ende la productividad del talento humano, y el impacto de la organización a gran escala?

La respuesta radica en que como empleadores se identifiquen, al margen de las cualidades académicas, y experiencia en el rubro, los factores conductuales, grado de responsabilidad y habilidades de liderazgo aplicadas dentro de este contexto.

La corriente de la reinvención en organizaciones actualmente se conoce como “empresas liberadas”, que pueden pertenecer a cualquier sector de la industria como retail, comercio, servicios…  o de cualquier naturaleza como estatal, privada, sin fines de lucro, empresas B, etc. Que se reinventan a través de una forma de organización en la cual los empleados son totalmente libres y responsables de sus acciones, que  no son precisamente aceptadas ni demandadas por un jefe. Se caracterizan no solo por aplicar metodologías de innovación respecto al talento humano, sino también dentro del marco de su planificación, toman en cuenta la importancia que el ejercicio de su actividad económica tiene como consecuencia para su entorno, es así que son empresas más “humanas” y le confieren al colaborador la importancia y compromiso que tiene para la misma, es decir, la total eliminación del control sobre las personas, la autonomía y confianza necesaria para desempeñar su rol.

Humanizar el trabajo a partir de la liberación de una empresa mediante la acción de  co-construir con los colaboradores el “código genético” de la organización, significa que es menester conocer  a nivel macro todas sus características, idiosincrasia, fortalezas, defectos, factores externos e internos que podrían generar incertidumbre, entre otros, para que este diagnóstico sea una herramienta  que genere inteligencia colectiva. Ya que si situamos dentro del contexto de la empresa a los colaboradores, será mucho más factible formar líderes eficientes y competentes, que estén satisfechos e identificados con su trabajo.

No existe precisamente un modelo replicable como en el de la administración clásica, sino que se adapta a las diferentes realidad que puedan afrontar diversas organizaciones. Asimismo, la liberación de empresas ya es una realidad respaldada por investigaciones de Frédéric Laloux, autor del libro “Reinventar las organizaciones” e  Isaac Getz, autor del libro “Freedom Incorporated”, en los que afirman que  cada empleado es “libre” y responsable de cada una de las acciones que toma y que considera que son la mejor para la empresa, y de esta manera propicia un entorno que genere conocimiento y dirección propia. También liberaron sus empresas: Jean François Zobrist de FAVI en Francia, Ricardo Semler con SEMCO en Brasil, y Olivier Gesbert de Lavanderías Pressto, en Perú.

Olivier nos comparte la experiencia de la liberación de su empresa, con casi 100 colaboradores, hace 4 años atrás, destacando un modelo basado en pilares como la confianza, autogestión, controles alternativos, alineamiento de todas las áreas de la empresa e innovación transversal. Modelo el cual le ha dado como resultado triplicar las utilidades de la firma en ese tiempo.

Donde afirma que la aplicación de la sociocracia es parte sustancial para la toma de decisiones importantes dentro de las empresas, ya que a diferencia de la democracia donde se decide por mayoría de consentimiento, la sociocracia se sitúa en la necesidad de herramientas colectivas válidas, explora sin complejos el papel de los liderazgos, propone un consenso ligero y creativo por consentimiento, aporta elementos de gran calado en la inteligencia de una organización a través de las elecciones sin candidatos, aclara las funciones de la estructura, e invita a una apertura diferente a las personas y a las organizaciones.

Finalmente, la liberación de una empresa corresponde a un proceso que requiere de tiempo y paciencia, ya que la resistencia al cambio o el estar ligado a ciertas costumbres tradicionales de trabajo como la dependencia departamental, serán los  principales retos a los que inicialmente tendrán que afrontarse, por lo que depende mucho del líder o dueño de la empresa en enfatizar mucho en la libertad y subsecuente responsabilidad colectiva implícita en sus colaboradores.

Si estás interesado en conocer un poco más sobre la liberación de empresas, te hacemos extensiva la invitación al grupo de Facebook: Reinventar las organizaciones o al canal en youtube de Olivier Gesbert donde comparte su experiencia rompiendo los paradigmas de la jerarquización en empresas.

https://bit.ly/2THjjSx

 

 

Administradora de turismo y gastronomía de profesión. Aficionada a las artes visuales, literarias y musicales, de dónde emergen mis pasatiempos favoritos como pintar en acuarelas, escribir poesía, fotografía y lectura. Con mucho interés en resolución de problemáticas culturales que la sociedad afronta a través de la promoción de la lectura, defensa de los derechos de los animales y fortalecimiento de la identidad cultural.

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