La brújula social cusqueña dejo de señalar el norte

Por:

  • Monica Sanchez Huaman
  • Rene Patrik Pillaca Hugo

Nuestra brújula social dejo de funcionar por el desusó. El reproche social a las conductas antiéticas  es el grado de desaprobación  y reclamo que recibe una persona por parte de otros integrantes de su grupo de convivencia. El reproche social ha servido  a lo largo de la historia, para controlar a las personas,  en consecuencia, regular sus conductas, pero en la actualidad, el reproche social ha dejado de ser un factor importante para regular la conducta humana, pues ha sido flexibilizada demasiado, al punto de aceptar conductas corruptas.

Hoy en la noticias  se encuentran en las portadas de los diarios, los temas de corrupción; titulares del gobernador del Cusco o de algún otro funcionario público, involucrado en un seria investigación de delitos cometidos por funcionarios públicos, colusión, cohecho, negociación incompatible; por hechos relacionados a la  ejecución de las obras públicas, como  la vía de evitamiento,  el hospital Lorena y el aeropuerto de chincheros. Estas conductas corruptas expuestas en los medios de comunicación masiva, generan que las personas observen como cotidiano, normal dichos comportamientos, pues son vistas diariamente  e internalizadas por repetición, de esta forma es reforzada negativamente nuestra sociedad.

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Las  sociedades incas, nuestros antepasados se inspiraron y fundaron su imperio en  tres principios de convivencia social muy conocidos en nuestro entorno, “ama llulla, ama quella, ama sua”  los cuales funcionaron muy bien, y hacen comprender que una persona debe  trabajar, no tiene que  engañar a las personas y no tiene que robar. Nosotros no podemos asegurar que en  la sociedad inca no haya existido  corrupción, puesto a que, este mal social  se encuentra en toda forma de organización humana sin considerar la pureza que tenga. Pero podemos afirmar que una conducta corrupta fue severamente  reprochada por el grupo de convivencia inca, pues se comprendía que con ella se hacía daño a todo el grupo de convivencia.

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En cambio ahora, cuando hablamos  acerca de algún  político,  se vierten frases como  que “robe pero que haga obras” o “si no sabe hacerla para que se mete”; acaso estas frases  generan algún mínimo grado de reproche social, de las conductas corruptas. Nuestra brújula dejo de señalar el norte hace tiempo, la  sociedad entera ahora es promotor de estas conductas desleales, porque permite, tolera y premia las conductas corruptas, con un tono de sagacidad, destreza y capacidad a una persona corrupta, porque logro sacarle la vuelta a una ley.

Para cambiar la situación crítica, en este momento lo que necesitamos es una dosis fuerte de principios tradicionales, bajarlos del pedestal   en que se encuentran apagar la vela que les prendieron y  aplicarlos reprochando la corrupción en su más mínima expresión, necesitamos educación, necesitamos conocer nuestro pasado glorioso, para si empoderar  nuestra gente y despertar a la sociedad de ese letargo moral que la aqueja.

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A manera de conclusión, nuestra sociedad  permitió que su brújula  no señale al norte, porque la puso a un pedestal y dejo de darle uso. Hemos identificado que quien está fallando, somos nosotros, la sociedad. Ahora  debemos procurar que  los  principios tradicionales de conducta que crearon nuestros antepasados, sean aplicados actualizándose con la práctica, es por eso que motivados con talleres y capacitaciones que tenemos como miembros de la clínica Juridica muchos  promovidos por IDEHPUCP y la cooperante NEd en temas de lucha contra la corrupción buscamos relizar investigaciones, informes jurídicos y amicus curia y de esta forma podamos inspirar y acompañar a nuestros funcionarios públicos, siendo parte del cambio.

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