Los Sznak. Amantes de las montañas cumpliendo un sueño de impacto social

Hoseg: La historia de una empresa peruana con propósito y visión

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Los  inicios y las bases 

Nos remontamos a mayo del 2013. Pacchaj Sutoc, quebrada de Puma Huanca, Cusco, Perú. Los hermanos Sznak estaban a aproximadamente a 3000msnm en un viaje que significaba para ellos, una oportunidad de desconectarse para conectarse. Como desde hace tiempo atrás, ellos, amantes de las montañas, procuraban tener un nuevo espacio para afianzar sus lazos no solo como familia, sino como mejores amigos.

Juan Carlos, Patrick e Ian, no imaginaban que  ese viaje iba a dejar mucho más que maravillosos recuerdos de un tiempo juntos. Esta vez, ellos no solo volverían a su día a día recargados de esos gratos momentos y aventuras, sino también con un sueño: impactar en la calidad de vida de los niños del Perú. 

Tiempo antes, los hermanos Sznak, ya experimentaban un cambio en su visión del mundo y había un fuerte deseo de contribuir, como Juan Carlos Sznak, co fundador y CEO de Hoseg dice ‘’desde su metro cuadrado’’. Habiendo trabajado por más de 15 años en la industria publicitaria como director de cine, luego del viaje Juan Carlos supo que tenía que terminar con esta etapa para iniciar la que sería la mejor de sus apuestas: Hoseg, la primera marca outwear colaborativa del Perú con operación en Lima, Cusco y Arequipa, según la información brindada en su reporte de sostenbiilidad que figura en el database del Global Reporting Iniciative.

¿El motor? Conocer en aquel viaje y de primera mano ese permanente invierno de los andes peruanos. El extremo frío acompañado de la gran cantidad de necesidades, hizo que nazca el deseo de ayudar a los niños que viven en las alturas de nuestro país. Durante esa estadía, una niña compartió con los Sznak una verdad: en los andes, entre las cinco de la tarde y las 8 de la mañana, todos los días es invierno. Tiempo después, ellos mismos comprobarían en los viajes de entregas, historias de personas que ya no están más, debido al cruel azote del friaje que involucra a más de cinco millones de peruanos y va más allá de solo una época del año.

Según el PhD. Rubén Guevara, director de Programas de Doctorado de Centrum PUCP, las empresas son las extensión de las personas, siendo el sustento de la Responsabilidad Social Empresarial, la ética y la moral de los ejecutivos de la empresa. En esta historia, esto  queda totalmente claro.La historia de Hoseg tiene raíces profundas en empatía. Hoseg significa calor en húngaro y es precisamente el calor humano el valor principal de sus fundadores, donde el amor y el respeto por todos los seres del planeta, tiene especial importancia.

Dando forma a las ideas: empresa, modelo de negocio y sociedad

Aquel viaje del 2013, había confirmado el deseo de impacto, y con el tiempo, vino la claridad para dar forma a esta intención: Hacer una empresa, con la confianza en que la fuerza empresarial  tiene la capacidad de generar cambios en la sociedad con un doble efecto: por un lado crean empleo, pero por otro lado, crean nuevos hábitos de consumo que ayudan  a las personas a tomar mejores decisiones.

Así, fue en setiembre  de aquel 2013,cuando se concibió el modelo de negocio. Juan Carlos,recibió un regalo de su esposa: El libro sobre el caso TOMS y su innovador modelo compra uno, dona uno. Esto empezó a dar vueltas en su cabeza y un día en su oficina ¡eureka! Hacer una marca de ropa que por cada prenda de abrigo que vendiera, entregaría otra a un niño con necesidad. Al comentárselo a sus hermanos, no solo les gustó la idea sino que estuvieron dispuestos a involucrarse y como dicen ellos: empezaron a echar a andar lo único de que son dueños: su energía con el objetivo de ser agentes de cambio.

En el camino, los Sznak integraron a un nuevo miembro que hoy por hoy es fundamental para la familia Hoseg: Salvador Falcón. Ingeniero y economista, con una valiosa formación profesional en banca, gran perspectiva de crecimiento, correcto, exigente pero sobre todo con gran calidad humana. Juan Carlos Sznak, señala que lo que más aprecian de Falcón es ‘’que tiene el corazón en el lugar correcto’’. 

La gran pregunta ¿A costa de qué se cumplen los sueños?

Mientras el negocio tomaba forma, los socios vieron dos documentales que los instó a hacerse una pregunta: ¿A costa de que querían cumplir su sueño de abrigar a los niños de los andes? Y la respuesta, era definitivamente, hacerlo con responsabilidad. El documental, señalaba un dato relevante que también se aprecia en el reporte GRI de la empresa sobre temas ambientales: El 20% del agua contaminada del planeta, es a causa de la industria textil. Se trataba de una emergencia ambiental.

Esto fue como una daga en el corazón de sus miembros, por lo que tuvieron que decidir tres aspectos importantes: Contar con una certificación que los lleve a mejorar constantemente enfocándose en las personas, planeta y ganancia, por lo que el 2016 se integraron a Sistema B, una certificación para empresas con propósito  y gracias a esto ahora trabajan con fibras naturales, libres de crueldad animal y hacen upcycling,  usando telas sobrantes para productos de edición limitada; el down pass, una acreditación de las plumas que usan y la no proveniencia de animales vivos y tres, incrementar el impacto social; donde los clientes ayudan a hacer posible, que una comunidad en situacion de vulnerabilidad, ayude a otra comunidad en situación del vulnerabilidad: Internos del Penal Ancon II confeccionan las casacas solidarias para los niños que resisten al frio de las alturas del Perú.

Los niños de las alturas del Perú. La razón de Hoseg

Hoseg también, reporta que el origen de sus casacas se hace desde Oriente. Lo que significa retos que el equipo afronta: horarios y formas distintas de trabajo, barreras del idioma y limitaciones en el control de toda la cadena; sin embargo, cada día es una oportunidad para ver como hacer mejor las cosas. Conscientes por ejemplo, del impacto del transporte internacional de sus prendas, trabajan por ser una empresa carbono neutral y  se centran permanentemente en la revisión de certificaciones para asegurar que sus proveedores cumplan con los requisitos establecidos, guiados por los principios de justicia, respeto y solidaridad.

Una empresa con convicciones firmes

Al evaluar el reporte GRI de esta empresa y todos sus ejes de materialidad, así como discernir entre los testimonios de sus directivos, vemos que efectivamente la marca es el resultado de  cuatro corazones conscientes del poder de sus decisiones y con el entendimiento claro de la necesidad de generar negocios con impacto, que redefinan la economía y el consumo responsable. 

Juan Carlos Sznak, sueña, con el tiempo poder mirar hacia atrás y  ver que ayudó a que este fuera un mejor lugar, demostrarle a sus hijos, la responsabilidad de consumir de manera consecuente y hacer el cambio. ¡Y vaya que lo está consiguiendo de la mano de los soñadores que integran Hoseg! Alrededor de dos millones de soles facturados cada año,  10793 niños abrigados en más de 100 comunidades, los más de 6000 árboles plantados en Omacha, las más de 80000 botellas recicladas y las 12 historias del penal Ancón que vieron en esta empresa, una oportunidad para tener un oficio digno y una segunda oportunidad, son las pruebas de que el trabajo arduo y su energía, están realmente  valiendo la pena.

Juan Carlos Sznak. Un ejecutivo apasionado y coherente que lidera la marca

Si te gusto esta historia, puedes encontrar más de ellos en www.hosegstore.com. Además te invitamos a seguir consumiendo nuestros contenidos informativos en www.gutnius.com asi como ser un Gutnier, es decir un portador de buenas noticias. Recuerda que todos, podemos ser parte del cambio y marcar la diferencia.

¡Hasta pronto! 

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